sábado, 8 de agosto de 2020

Cuchillo homicida (8)

 CUCHILLO HOMICIDA

Nuevas cartas inventadas a Leonard Cohen
8

Querido Leonard:
A ti, que estás hace tiempo entre quienes no se preocupan del tiempo, tengo que pedirte que me recuerdes todas las mañanas que nací para amar. Sabes de sobra que me faltan fuerzas (lo sabes porque estás dentro de mí, sobre mí, ante mí o... algo relacionado con mí) y que últimamente el amor se me ha llenado de llagas y que por llagas me refiero rabia, miedo y pena. Se le ha quedado a mi amor por la vida una cara rabiosa, temerosa y apenada, caretas impropias y sorprendentes en quien busca entregarse para recibir.
Recuérdame para lo que nací, para lo que me nacieron, para lo que me miran y me hablan cuantos a mi alrededor tienen ojos y boca. Y sigue en mí, querido Leonard, cuando mis pasos opten por uno de los posibles caminos que ahora intuyo.

Tuyo, el hijo de Isabel

martes, 21 de julio de 2020

Cuchillo homicida (7)

CUCHILLO HOMICIDA
Nuevas cartas inventadas a Leonard Cohen
7

Querido Leonard:
Creo que ya te lo escribí alguna vez pero ya sabes que los malos poetas nos repetimos, así que no me lo tengas en cuenta. Me refiero a eso de que cuando uno se sube a un ring y boxea ya nunca vuelve a ser el mismo, porque se te queda alma de boxeador. Ese miedo que pasas en el vestuario, después cuando estás calentando y al subir finalmente a golpear y que no te golpeen, es un miedo que es pura sabiduría. Por eso no creo en ese tópico del 'noble arte', sino en algo más profundo, en una lección que te impone tu miedo.
En mi caso, mi miedo está poblado de tres sombras que me acompañan y me susurran, no podía ser de otra manera, palabras ensombrecidas por encima del hombro. Ahora, con el paso del tiempo, he podido iluminar su tiznada cara y he podido conocer sus nombres: miedo, rabia y pena. 
Últimamente he estado entrenando en soledad. En realidad, mi entrenamiento era y es un combate contra mis tres sombras, que nunca faltan a su cita. He sentido su presencia física, he lanzado desesperados golpes al aire tratando de derribarlas y ellas se han reído de mí porque no es posible derribar lo que está dentro de mí mismo. 
Pese a todo, como dijo Miguel -me repito otra vez- "hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida". Y no he dejado de lanzar golpes. Y ellas no han dejado de reírse. Sigo sin vencerlas, pero ellas a mí tampoco.

Tuyo, el hijo de Isabel

jueves, 16 de julio de 2020

Y venceré #poema

Estiro la mano
por el aire negro
hacia mañana,
como si me fuera
la vida en ello
porque, es cierto,
me va la vida en ello
y llevo demasiados siglos
de vientre en vientre,
de llama en llama,
para oscurecerme ahora.

Voy a alcanzar
con la punta de mis dedos
la tibia luz,
voy a tocar el destello
breve de la felicidad,
acariciaré la luz
para ser luz.

Rayo solitario
que me llamas
desde el fondo de la noche,
a ti voy desesperado
para beber tu esperanza,
espérame, brilla,
sigue guiando
mi altura morena.
Tú sabes que no me faltan
bondad ni valentía.

Roturas, vinagres,
vientos sucios,
podridas dentelladas,
palabras innecesarias,
llanto, enorme llanto
inacabable...
¡Atrás, lejos,
empequeñeced!
La luz que soy
y seré os vencerá.
Y venceré.

martes, 14 de julio de 2020

Todavía no #poema

Esta noche les hablaré
a mis muertos
y otra noche más
me responderá un rumor
ácido y roto.

A mi alrededor
todo será vértigo y llanto,
la lengua de la traición
me abrazará los pulmones
con su tacto áspero,
con su lento filo.

Muertos míos, esta noche 
os hablaré otra vez 
y vuestra repetida respuesta será:
"Todavía no".

domingo, 14 de junio de 2020

Hemos vivido #poema

Hemos vivido horas, 
ratos, semanas
prescindibles,
desechadas
como un helado derretido.

Hemos sido alegría
desbordada,
infantil
y envidiada.

Hemos crujido en infiernos
pequeños e íntimos,
con un dolor ancho
de océano.

Y ahora toca aprender
que el sol
se pone y sale
incluso si tú y yo
ya no somos
primera persona del plural.

viernes, 5 de junio de 2020

Cuchillo homicida (6)

CUCHILLO HOMICIDA
Nuevas cartas inventadas a Leonard Cohen
6

Querido Leonard:
¿Sabes quién es Amadeo Gracia o Juan Ayala? Hablé de ellos en un libro que hice con mi hermano sobre la Guerra Civil. Creo que te hubiera gustado ese libro de haberlo leído o que, al menos, hubieras sido amable conmigo y me habrías dicho que te gustaba.
Amadeo Gracia y Juan Ayala aparecían en este libro porque fueron, en cierta medida, una pequeña luz de esperanza y bondad en todo aquel despropósito en el que se metió España hace tantas décadas. 
Amadeo perdió a su madre y una pierna cuando era un niño y tuvo que atravesar los Pirineos con su padre y sus dos hermanos camino del exilio francés. Su padre también murió poco después y él acabaría regresando a nuestro país al de unos pocos años. Mi hermano y yo le visitamos, ya anciano, en su casa de Alcalá de Henares, donde nos recibió con sencilla bondad y ausencia de resentimiento; pudimos darle un abrazo que nos supo a reconciliación. Fue muy emocionante.
¿Y Ayala? Pues, Leonard, Ayala fue un maquis en Cantabria que dejó pasar la oportunidad de matar en una emboscada a un guardia civil y, después, cuando le preguntaron que por qué le había dejado escapar, dijo:
¿Tú sabes lo que cuesta hacer un hombre para que venga un hijoputa y lo mate? 

Tuyo, el hijo de Isabel

sábado, 23 de mayo de 2020

Cuchillo homicida (5)

CUCHILLO HOMICIDA
Nuevas cartas inventadas a Leonard Cohen
5

Querido Leonard:
Nací para lo que nací y por eso no puedo evitar andar pendiente de las angustias de mi gente. Una de las cosas que más me descorazonan es no poder dar alivio, no servir, no poder devolver a un petirrojo a su nido. Quizá esto no sea, en el fondo, más que una especie de vanidad de quien pretende ser siempre y en toda hora un buen samaritano, aunque no haga falta, aunque no les haga falta, aunque a los míos les venga mejor que me aleje.
Pero es que, Leonard, yo escribo, camino, amo y vivo para ser puerto seguro, abrigo de la nave que busca amparo en el océano rabioso, luz de hogar que reconforta, lugar al que acudir cuando las bestias muerden el costado. Y no sé ser otra cosa. Y moriré pendiente de todos, porque, como le pasaba a Miguel, a mí también me atormenta un amor por todo. 

Tuyo, el hijo de Isabel

martes, 19 de mayo de 2020

Mira cómo vengo #poema

Si supieras respirar
sin filos de navaja,
te acunaría con sábanas
que me he cosido
de truenos y amargura.

Si tu mirada
no asesinara gorriones,
te dejaría tocar
el vientre delicado
de mi espanto.

Si pudieras tocar mi corazón
sin ensuciarlo,
te dejaría entrar
como entra la primavera
en la raíz de los almendros.

Mira cómo vengo,
mira qué grito tan largo,
no sé qué camino es este
pero empiezo a comprender
lo que soy.

martes, 5 de mayo de 2020

Cuchillo homicida (4)

CUCHILLO HOMICIDA
Nuevas cartas inventadas a Leonard Cohen
4

Querido Leonard:
No es que yo sea más grande, ni más bueno que otros. Es que soy más vergonzoso. Entiéndeme, lo digo en el sentido de que me da vergüenza caer cuando otros se mantienen en pie a pesar de las heridas, en pie pegando dentelladas de esperanza frente a los jirones de noche que les muerden el costado. No me siento en condiciones de echarme a un lado y dejarme morir cuando otros siguen adelante construyendo dignos caminos de derrota.
Pertenezco a una estirpe de hombres buenos, Leonard, hermosos y dolidos retoños de Granada, agua caudalosa y fecunda de las acequias, tierna sonrisa que ninguna traición, por muy criminal e íntima que sea, logrará borrar del todo.
Yo sé que tú nos conoces bien, Leonard, y que siempre nos has sonreído como sonreías al ver volar los gorriones.

Tuyo, el hijo de Isabel

viernes, 1 de mayo de 2020

Cuchillo homicida (3)

CUCHILLO HOMICIDA
Nuevas cartas inventadas a Leonard Cohen
3

Querido Leonard:
Pobre Efialtes. Tuvo riquezas de Asia, mujeres, placeres delicados y un corazón oscurecido que le latió en el pecho traidor durante muchos años. Es un castigo duro la culpa, porque tarde o temprano te alcanzas con ella por mucho que trates de huir.
Su miserable traición permitió la gloria de los trescientos y al buen Leónidas cumplir la vieja profecía por la que un rey de Esparta debía morir para salvar a los aqueos. Cayeron el rey y la flor y nata de Esparta en las Puertas Calientes en feroz lucha. Y vivió Efialtes muchos años con el recuerdo de sus buenos, bellos y valientes hermanos. Vivió muchos años malo, feo y cobarde.
Leonard, pobre Efialtes, digno de lástima él y cuantos traicionan, porque quien traiciona siempre se traiciona a sí mismo.

Tuyo, el hijo de Isabel