
Para no sentir el dolor
que deja el camino en los pies
y harto de coleccionar
amargos suspiros,
el hombre miraba al cielo.

Por verano solíamos cargar de kilómetros nuestro Seat-124 camino de Utiel. Viajes interminables vestidos ahora de nostalgia.
Al llegar al portal del edificio donde vivía mi abuela, aquel olor.
Un olor especial: a verano, a infancia, a ella.![]() |
| Juan Ramírez de Lucas, amor oscuro. |
- Con esto ya me doy por servido. Ya podemos irnos.

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas,
blanca cera y dulce miel.
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| Llegada del Sinaia a Veracruz (Méjico). |
- ¡A mí que me den un azadón! Lo demás corre por mi cuenta.