domingo, 7 de octubre de 2018

Diré que es otoño #poema

Este algo gelatinoso
que se esparce por las aceras
haciendo el caminar
ligeramente más pesado.

Esa cancela turbia
con su leve película de óxido
que entorpece el avance
de la llave en el jardín secreto.

Aquella mirada
que soporta un intento más
para no despeñarse hombros atrás
hacia donde anidan los monstruos.

Y yo, que no me atrevo
a medir el aire
que nos separa
por si ha crecido en distancias.

No sé cómo nombrar
este, esa, aquella...
no me atrevo, yo,
así que diré que es otoño.

lunes, 24 de septiembre de 2018

Plegaria #poema

Dios, si existieras,
si la flor de la cereza
estuviera en mis manos,
si mi voz fuera digna
y el cielo estuviera
preñado de tu piedad...

Dios, si fueras,
yo susurraría a la tierra,
a través de alguna colina rota,
una plegaria simple
para salvar tanto corazón que arde.

Dios, si las palabras bastaran
para cerrar en paz y panes el día,
te pediría clemencia
para los pecadores.
Entre ellos, yo.


miércoles, 22 de agosto de 2018

Campanitas de la aldea

Los cantes flamencos son cantos rodados. Piedras que alguien arroja en el río de la cultura popular y que se van puliendo con los años y con el salto de un intérprete a otro.
Resulta curioso ponerse a escarbar un poquillo en el origen de algunas letras.
Lo hicimos en este blog con un romance y un cante de José Menese.
Os proponemos ahora un nuevo ejercicio de descubrimiento del origen de un cante: Campanitas de la aldea.
El cantaor Manuel González Lora, el Cojo de Huelva, lo hacía por bulerías.

sábado, 16 de junio de 2018

Este mundo raro #poema

Llegamos ayer embriagados por un eco antiguo
de canciones que nos enredaban el pelo
y nos hacían cosquillas en los labios.

La brisa estaba enamorada
de nuestras ropas y era un hábito tuyo y mío
repasar las calles cogidos de la mano.

Hicimos murallas de libros
y aprendimos de memoria
esos poemas que tú sabes.

Creímos que sobreviviríamos
porque estábamos avisados
de la acidez de los limones.

Pero hoy estamos cayendo:
nos habíamos preparado para todo
menos para este mundo raro.

domingo, 27 de mayo de 2018

El cuaderno del desamparo #poema

Tu imagen, piedra antes cuando vivías,
se va deshilando en el hueco
de memoria que me habitas.

El mundo, en este después que es ahora,
parece un salón de baile solitario.

Las palabras se me van despeñando
por las simas que, entre página y página,
surgen en este cuaderno del desamparo.

Levanto la cabeza al cielo
y se me cae encima la mirada,
como un chaparrón viscoso de ojos secos.

En una lápida hay unas letras de metal
con tu nombre, Tomasa,
pero aún no he vuelto a verlas desde aquel día.

Temo que mis preguntas
solo encuentren la respuesta del silencio,
que es el lenguaje de los muertos.

martes, 22 de mayo de 2018

Miradas #poema

Hay miradas sentencia
que pesan como una vida,
miradas distancia
(«mi amor, no me dejes»).

Hay miradas fango
(«mira cómo te quiero y tú no»)
que manchan un grito largo
de tu habitación a la mía.

Hay miradas mañana
(«no me mires, estoy desnuda»)
y sábanas de arena
sobre nuestra cama.

Y encadenadas a tu vientre
(«yo te perdono todo»)
hay miradas de luz verde
que hacen florecer la carne.

sábado, 19 de mayo de 2018

Ateo #poema

No sé quién creó lo creado.

Como ni busco
ni llamo a Dios,
me pongo cada día
un traje de desamparo
y me echo al mundo
y a mis oficios
extrañado de quienes creen.

En la risa de mis niños,
en el limo que fecunda la tierra
y en el gesto perfecto de vuestros abrazos
palpita eso
–risa, limo y gesto–,
nada más que eso.

Y nada menos.

Espejo #poema

Soy de los que camina
evitando espejos
por si en uno,
al otro lado,
me devuelve el gesto
la bestia,
por miedo
a que me sonría
y chorreen de sus fauces
horribles
mis asuntos.

Y tenga yo que seguir,
como si nada,
cargado
con una nueva duda
–¿quién era imagen reflejada?

En mi carga de dudas,
otra más
sería crueldad.

miércoles, 16 de mayo de 2018

Ala quebrada #poema

Al fin dormirá
mi reloj
en el fondo del mar
un sueño estropeado.

El espacio que habito
entre mi gente
se llenará
de aire y miércoles.

El sol seguirá,
mis ojos no,
y jóvenes inocentes
usarán del amor
como si fuera eterno.

Olvido,
ala quebrada,
apenas seré
uno de vuestros muertos.

domingo, 22 de abril de 2018

¿Cuándo? #poema

¿Cuándo quitará
el cuervo su luto,
cuándo terminaremos
de escribir
todos los libros
y tendrá calma
esta sed
de no sabemos qué?

¿Cuándo perderá
el llanto su sal,
las puertas sus cerraduras,
su pereza
las mañanas
y el miedo
nuestros hijos?

¿Cuándo serás tú,
seré yo?
¿Tú y yo, cuándo
seremos nosotros?


domingo, 8 de abril de 2018

Cierto parque #poema

En medio del asfalto y el cemento
tengo cierto parque
en cierta ciudad,
con su verde tranquilo
y su memoria
de cuando yo era promesa
de lo que no se cumplió.

Cierto parque que sabe
y calla
porque el silencio
es su lenguaje y su arte.

No pido a sus tardes
ni a su fuente
nada distinto de lo que me dan:
hojas que crecen y caen,
un hilo de agua
y griterío infantil.

En medio del asfalto y el cemento
a su verde tranquilo acudo
en busca de treguas,
breves pero treguas,
en la guerra que voy a perder
contra cierta ciudad.

Iñigo Ruiz en los VII Jóvenes Flamencos (2018)




sábado, 31 de marzo de 2018

Vieja casa #poema

Nado por tus habitaciones
y tus armarios,
una y otra vez,
entre minutos y meses.

Al salir a la calle
te miro
como si me mirara a mí,
grises muros llenos de amor,
vacíos de color.

Vieja casa en la que crecen
mis niños,
quisiera escribirte un poema
y me sale este algo nostálgico,
como si ya hubiera perdido
lo que perderé.

Mis niños anticipan distancias
y esquinas de tiempo
que quedarán dobladas
cuando se ausenten de ti,
vieja casa,
y de mí.

sábado, 24 de marzo de 2018

El cante no es industria #poema

Recibo tu cante
como un golpe acumulado,
campana y sangre
de aroma doloroso.

Llega de una garganta embarrada,
de una habitación llena de muertos
que no pueden dejar de temblar
sin moverse.

Yo recojo tu grito
como no lo recoge nadie
y me limpio la sombra
con tu agua turbia de adelfas.

El cante no es industria,
es llanto,
alegre o triste,
pero llanto.

Segunda persona del singular #poema

Caminan por las calles
las camas y los días
tantas mujeres
con sus historias a cuestas.
Mujeres planeta,
mujeres quizá, mujeres tiempo.

Van de su corazón a la rutina
y al revés,
las veo pasar, hablo con ellas,
comprendo su fuerza,
la altura de su mirada
y hasta la hondura
de su llanto o su risa.

Pero ninguna eres tú.
Y yo tengo debilidad,
entre los pronombres personales,
por la segunda persona del singular.

domingo, 25 de febrero de 2018

La vieja higuera

(Evocación de Berango)
Cortaron la vieja higuera a la que me subía cuando niño, acompañado de otros niños, para hincharme de felicidad e higos. Cuando me subía a aquel árbol, cuando todavía niño y ajeno aún a las metáforas femeninas de su fruto, la vida y el mundo eran redondos —ahora una es espinosa y el otro achatado por los polos—.
La calle era mucho más grande entonces, el barrio era una inmensidad de distancias y amigos, las tardes de verano eran elásticas. La vuelta al lugar donde tanto reí, era previsible, me dejó clavado cuando noté su falta. Un breve apelotonamiento de hierbas ocupa el lugar donde mi vieja higuera había estado tantos años atenta a las estaciones, cumpliendo su mandato vegetal y milenario.
¿Qué habrá sido de su madera, de sus hojas y de sus frutos que nadie comerá?
Cortar una higuera debe de ser algo perfectamente rutinario para quien maneja motosierras. Lo mismo serán nuestras infancias para el tiempo. Quiero decir que el tiempo, tan aficionado a pasar, cortó mi infancia en un ejercicio perfectamente rutinario.

jueves, 22 de febrero de 2018

A solas con José Monje

Cuando me quedo a solas
con José Monje es todo
como una madrugada rota
de un cielo tan triste que tiene alma.

Llueven yunques
que se precipitan
con deleite homicida
sobre la cal de mis viejas paredes.

El corazón se agita
y pide clemencia
para los mil animalillos acobardados
que abandoné un día en la calle.

Cuando rabia Camarón
la piel aguanta pero por dentro
soy sangre revuelta,
sangre, sangre, sangre.

viernes, 16 de febrero de 2018

Un suponer #poema

Yo debería haber caído ya
en el abismo minúsculo
de la minúscula
rutina;

haberme perdido sin remedio
en el pasillo de las conservas,
sin ofertas,
de algún supermercado.

Debería haber pagado
mis deudas del alma
cayendo como caen
los gorriones ciegos.

Yo debería haber caído
por debajo de vosotros
y no entiendo por qué
no ha ocurrido aún.

A no ser, claro,
que siga en pie
por tu amor y tu mirada.
Es un suponer, nada más.