jueves, 11 de junio de 2015

¿Quién puso la luna en el cielo?

Un dios niño recién surgido de la nada —os hablo de aquella eternidad en la que los dioses tenían edad— cayó en la tentación de la sabida costumbre divina de crear mundos.
Con todo el poder todopoderoso, su intención se hizo gesto y el gesto materia redonda, azul y marrón.
¡Qué risa infantil y celestial le entraba con las olas y los vientos, con la nieve y las hojas!
Y esa risa se hizo plantas y corazones, desparramados y sin vergüenza.
Hasta que un pecho se puso en pie y le miró a los ojos; se acabó su risa y llegó el enfado. Lleno de rabia —los niños son niños aunque fabriquen mundos— lanzó a ciegas un enorme guijarro que quedó incrustado en las alturas de la noche.
Y se marchó. Dicen que ya no es niño y que ha hecho otros mundos mejores.
Pero, quién sabe, se dicen tantas cosas...




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