jueves, 11 de junio de 2015

Flor de las nieves

Una mujer valiente
quiso un día sumar
pasos a los pasos,
porque había escuchado
que eso era caminar.

Y se fue hacia las nubes
—ese hábito de subir montañas—
con un ratoncillo
que saltaba alrededor
de su risa.

Colgada de los cielos,
allí estaba,
flor en la altura
que no era flor:
era espejo
de una mujer valiente.



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