miércoles, 10 de junio de 2015

Dios dormido

Harina de ortigas,
pan violento
que llaga los pasos
de los amantes.

Gestos morados
de niños antiguos
por las frondas
desamparadas.

Árboles eléctricos,
gacelas sobre el cemento
que olvidaron el don
de la música y el salto.

—¿Se ha muerto Dios?
—No... está dormido. Es sombra y luz en ese rincón.



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