jueves, 24 de mayo de 2012

Tientos/tangos "A Madrid con un sueño"


Seguimos con el día de las letras flamencas. Versos llenos de vida, llenos de historias donde los sentimientos fluyen desde lo más profundo del alma. Os dejo con la nueva letra.

Y  Miguel, por aquel entonces conociste a Fenoll, ¡qué gran cosa fue conocer al Gracias al panadero Fenoll empezaste a publicar en periódicos y revistas
locales y diste tu primer recital de poesía en el Círculo Católico de
Orihuela.


Además, con Carlos conociste a Jesús Poveda y a José Marín, con los que conformarías el llamado ‘Grupo de la tahona’, porque os reuníais,especialmente para hablar de poesía, en la tahona del panadero. José Marín, también conocido como Ramón Sijé, tu compañero del alma, tenía tres años menos que tú, pero su preparación académica superaba la de todos vosotros. Él era los conocimientos y tú la intuición, él el catolicismo ascético que niega la carne y que llega a mirar con simpatía al falangismo y tú, tú Miguel, la vida desbordada y el compromiso con cualquier hombre que sufriera. Juntos, con su orientación y tu talento, escribes poemas que, sobre todo,
defienden el catolicismo.


Querías salir del pueblo como fuera. En la mili quedaste exento por excedente de cupo y viajaste a Alicante para intentar modificar esta situación. Y no tuviste suerte con lo de la mili y tuviste que forzar tu propio camino, pidiendo dinero a tu madre y a tus hermanas, a tus amigos, contando con la ayuda y los contactos imprescindibles de Sijé. Así, con la ilusión de un poeta de 21 años, te despediste de tus amigos Fenoll y Poveda, que junto a Sijé acudieron el 30 de noviembre de 1931 a despedirte a la estación de tren, de donde partiste camino a Madrid.

Tientos/tangos
A Madrid con un sueño

Se marchó al fin de Orihuela
en abarcas por un sueño,
enamorado del sol
y con aroma cabrero.


En casa quedó Concheta,
quedó en la estación Ramón,
abrazos de los hermanos,
el padre no dijo adiós.


En tren iba por el cielo
para ser perito en lunas
que tó el que no la busca
tendrá esperanza ninguna.


Lo que Madrid prometía
sabor a miel le dejaba
pero el viento tiene agujas
que en invierno quebrantaban.


Allí esperaba la vida
con sus ratitos de 'durse',
la muerte viajó a su lado,
ella nunca se confunde.

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