Hay miradas sentencia
que pesan como una vida,
miradas distancia
(«mi amor, no me dejes»).
Hay miradas fango
(«mira cómo te quiero y tú no»)
que manchan un grito largo
de tu habitación a la mía.
Hay miradas mañana
(«no me mires, estoy desnuda»)
y sábanas de arena
sobre nuestra cama.
Y encadenadas a tu vientre
(«yo te perdono todo»)
hay miradas de luz verde
que hacen florecer la carne.
22/5/18
19/5/18
Ateo #poema
No sé quién creó lo creado.
Como ni busco
ni llamo a Dios,
me pongo cada día
un traje de desamparo
y me echo al mundo
y a mis oficios
extrañado de quienes creen.
En la risa de mis niños,
en el limo que fecunda la tierra
y en el gesto perfecto de vuestros abrazos
palpita eso
–risa, limo y gesto–,
nada más que eso.
Y nada menos.
Como ni busco
ni llamo a Dios,
me pongo cada día
un traje de desamparo
y me echo al mundo
y a mis oficios
extrañado de quienes creen.
En la risa de mis niños,
en el limo que fecunda la tierra
y en el gesto perfecto de vuestros abrazos
palpita eso
–risa, limo y gesto–,
nada más que eso.
Y nada menos.
Espejo #poema
Soy de los que camina
evitando espejos
por si en uno,
al otro lado,
me devuelve el gesto
la bestia,
por miedo
a que me sonría
y chorreen de sus fauces
horribles
mis asuntos.
Y tenga yo que seguir,
como si nada,
cargado
con una nueva duda
–¿quién era imagen reflejada?
En mi carga de dudas,
otra más
sería crueldad.
evitando espejos
por si en uno,
al otro lado,
me devuelve el gesto
la bestia,
por miedo
a que me sonría
y chorreen de sus fauces
horribles
mis asuntos.
Y tenga yo que seguir,
como si nada,
cargado
con una nueva duda
–¿quién era imagen reflejada?
En mi carga de dudas,
otra más
sería crueldad.
16/5/18
Ala quebrada #poema
Al fin dormirá
mi reloj
en el fondo del mar
un sueño estropeado.
El espacio que habito
entre mi gente
se llenará
de aire y miércoles.
El sol seguirá,
mis ojos no,
y jóvenes inocentes
usarán del amor
como si fuera eterno.
Olvido,
ala quebrada,
apenas seré
uno de vuestros muertos.
mi reloj
en el fondo del mar
un sueño estropeado.
El espacio que habito
entre mi gente
se llenará
de aire y miércoles.
El sol seguirá,
mis ojos no,
y jóvenes inocentes
usarán del amor
como si fuera eterno.
Olvido,
ala quebrada,
apenas seré
uno de vuestros muertos.
22/4/18
¿Cuándo? #poema
¿Cuándo quitará
el cuervo su luto,
cuándo terminaremos
de escribir
todos los libros
y tendrá calma
esta sed
de no sabemos qué?
¿Cuándo perderá
el llanto su sal,
las puertas sus cerraduras,
su pereza
las mañanas
y el miedo
nuestros hijos?
¿Cuándo serás tú,
seré yo?
¿Tú y yo, cuándo
seremos nosotros?
el cuervo su luto,
cuándo terminaremos
de escribir
todos los libros
y tendrá calma
esta sed
de no sabemos qué?
¿Cuándo perderá
el llanto su sal,
las puertas sus cerraduras,
su pereza
las mañanas
y el miedo
nuestros hijos?
¿Cuándo serás tú,
seré yo?
¿Tú y yo, cuándo
seremos nosotros?
8/4/18
Cierto parque #poema
En medio del asfalto y el cemento
tengo cierto parque
en cierta ciudad,
con su verde tranquilo
y su memoria
de cuando yo era promesa
de lo que no se cumplió.
Cierto parque que sabe
y calla
porque el silencio
es su lenguaje y su arte.
No pido a sus tardes
ni a su fuente
nada distinto de lo que me dan:
hojas que crecen y caen,
un hilo de agua
y griterío infantil.
En medio del asfalto y el cemento
a su verde tranquilo acudo
en busca de treguas,
breves pero treguas,
en la guerra que voy a perder
contra cierta ciudad.
tengo cierto parque
en cierta ciudad,
con su verde tranquilo
y su memoria
de cuando yo era promesa
de lo que no se cumplió.
Cierto parque que sabe
y calla
porque el silencio
es su lenguaje y su arte.
No pido a sus tardes
ni a su fuente
nada distinto de lo que me dan:
hojas que crecen y caen,
un hilo de agua
y griterío infantil.
En medio del asfalto y el cemento
a su verde tranquilo acudo
en busca de treguas,
breves pero treguas,
en la guerra que voy a perder
contra cierta ciudad.
31/3/18
Vieja casa #poema
Nado por tus habitaciones
y tus armarios,
una y otra vez,
entre minutos y meses.
Al salir a la calle
te miro
como si me mirara a mí,
grises muros llenos de amor,
vacíos de color.
Vieja casa en la que crecen
mis niños,
quisiera escribirte un poema
y me sale este algo nostálgico,
como si ya hubiera perdido
lo que perderé.
Mis niños anticipan distancias
y esquinas de tiempo
que quedarán dobladas
cuando se ausenten de ti,
vieja casa,
y de mí.
y tus armarios,
una y otra vez,
entre minutos y meses.
Al salir a la calle
te miro
como si me mirara a mí,
grises muros llenos de amor,
vacíos de color.
Vieja casa en la que crecen
mis niños,
quisiera escribirte un poema
y me sale este algo nostálgico,
como si ya hubiera perdido
lo que perderé.
Mis niños anticipan distancias
y esquinas de tiempo
que quedarán dobladas
cuando se ausenten de ti,
vieja casa,
y de mí.
24/3/18
El cante no es industria #poema
Recibo tu cante
como un golpe acumulado,
campana y sangre
de aroma doloroso.
Llega de una garganta embarrada,
de una habitación llena de muertos
que no pueden dejar de temblar
sin moverse.
Yo recojo tu grito
como no lo recoge nadie
y me limpio la sombra
con tu agua turbia de adelfas.
El cante no es industria,
es llanto,
alegre o triste,
pero llanto.
como un golpe acumulado,
campana y sangre
de aroma doloroso.
Llega de una garganta embarrada,
de una habitación llena de muertos
que no pueden dejar de temblar
sin moverse.
Yo recojo tu grito
como no lo recoge nadie
y me limpio la sombra
con tu agua turbia de adelfas.
El cante no es industria,
es llanto,
alegre o triste,
pero llanto.
Segunda persona del singular #poema
Caminan por las calles
las camas y los días
tantas mujeres
con sus historias a cuestas.
Mujeres planeta,
mujeres quizá, mujeres tiempo.
Van de su corazón a la rutina
y al revés,
las veo pasar, hablo con ellas,
comprendo su fuerza,
la altura de su mirada
y hasta la hondura
de su llanto o su risa.
Pero ninguna eres tú.
Y yo tengo debilidad,
entre los pronombres personales,
por la segunda persona del singular.
las camas y los días
tantas mujeres
con sus historias a cuestas.
Mujeres planeta,
mujeres quizá, mujeres tiempo.
Van de su corazón a la rutina
y al revés,
las veo pasar, hablo con ellas,
comprendo su fuerza,
la altura de su mirada
y hasta la hondura
de su llanto o su risa.
Pero ninguna eres tú.
Y yo tengo debilidad,
entre los pronombres personales,
por la segunda persona del singular.
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