14/4/14

Allí vivo

En un planeta raro,
manojos de tierra dura,
continentes de angustia.

En un país salino,
ciudad del desamparo,
barrio amargo.

En la plaza abandono,
junto a la esquina de la pena...
Casa Esperanza.

Allí vivo.

28/3/14

Dos coplas para Isabel

En su cumpleaños,
unos tangos
y un fandango
para mi madre



En una playa de viento
recogí piedras de acero,
me acordaba de mi mare,
fuente de mis consuelos.

Fatigas tiene el camino,
los pasitos me dan sed.
Buscando voy como un loco
tu agua fresca, Isabel.

Ya no atacan los martillos,
ya los peñascos no abrasan,
se durmieron los cuchillos
y brotó una flor en calma.

Preguntas mi paradero,
que dónde tengo mi casa,
si quieres saber mi sangre...
de Isabel la de Tomasa.


Aunque se cansen las olas,
cuando se agoten los días,
después del fin da la vida,
en el silencio a solas
aún sonará tu risa.

16/3/14

El Sol, por la noche


                                                     Para Ander y Dani
Cuando el Sol deja el día
se queda un poco parado
hasta que se acostumbra
a la falta de cielo.

1/3/14

Paco

Ha muerto Paco de Lucía y han sido innumerables y justísimos los reconocimientos que ha recibido el genio de la guitarra.
Otros lo han dicho mejor que yo y no merece la pena que reitere la beneficiosa revolución que para el flamenco ha supuesto el arte que tenía en los dedos el de Algeciras.
Pero no he podido dejar de pensar en algo estos días.

19/2/14

Llorando estrellas

Fotografía Alitana. Movimiento de las estrellas en el Pico de San Lorenzo.
Fotografía Alitana. Movimiento de las estrellas en el Pico de San Lorenzo.

Al sol le salieron canas
y la tarde se hizo tan ancha
que la luz no llegaba a las esquinas.

El cielo comenzó a contar mentiras
y me dijo que era un pozo humilde
habitado por un chispear de luciérnagas.

Una mujer, cazadora de instantes,
acechaba tras su corazón terrestre
a la noche azul que ardía.

Y allí apareció San Lorenzo.
Llorando estrellas.

29/1/14

Bravura

Una vez, por esas tierras de niebla y piedra, alguien dijo que José Menese no cantaba. Que la voz del de la Puebla de Cazalla era otra cosa, que no era música sino algo parecido a una embestida de toro bravo.
Cuando el cantaor de Logroño me contó esta anécdota, me acordé del poema de Miguel. 
Y después los he recordado a los dos muchas veces, en los ratos cristalinos de soledad. 
Por eso no hago caso a los que me manchan la voluntad diciéndome que el cante y la poesía no sirven de nada. 
Porque sí sirven. 
Cuando se me agotan la inteligencia, el talento y las fuerzas... me acuerdo de José y de Miguel. Me acuerdo de que queda el corazón.
Y embisto con bravura.

23/1/14

Antes de lo inevitable

Romper el barro de los días,
desterrar el vértigo de las hormigas,
echar al mar la cajita de madera
que guarda los gestos rutinarios,
aguantar el duro momento del miedo.

Salir al aire, a la ferocidad de la mañana,
exponerse a los ojos hambrientos,
soñar con gigantes,
temblar bajo la cascada de luz del mediodía,
saber que todo dolerá.

Levantarse,
abrir los ojos,
mojar las manos en los estanques
donde nadan vuestros corazones.

Y, al fin,
de pie,
sonreír a la muerte como a lo inevitable.

29/12/13

Grande y digno

Antonio de Pozoblanco.
Cuando era un ignorante (si es que alguna vez he dejado de serlo), despreciaba el cante jondo por entender que era la expresión cultural de un pueblo de bueyes.
Como decía el poeta, de un pueblo con el cuello perseguido por el yugo.
Pero, con el tiempo y tras probar el sabor del orgullo, comprendí que en la voz flamenca habita el grito ancestral de los hombres libres. 
Un grito que es el reducto íntimo de una vieja costumbre entre los oprimidos: levantarse y seguir caminando.
Donde está temblando lo que no se ve.
Donde cualquier hombre, por harapiento que parezca, es grande y digno.

21/11/13

La mejor decisión

Mi novia me dejó hace un mes y no se lo reprocho.
Me pasa algo parecido a lo que le ocurría a Groucho Marx respecto de los clubes, es decir, que yo tampoco querría estar con alguien como yo.
Mi madre, una santa, me tiene cariño por aquello de que han sido muchos años y, en fin, un hijo es un hijo. Pero lo suyo tampoco es que sea pasión de madre, vamos, ni mucho menos. Mi padre, como decía Sabina, un particular.
En el trabajo saben que soy un zote y me ignoran casi siempre, me humillan en ocasiones.
Soy feo, me huelen los pies y ronco como un búfalo.
Si sé que no me vais a echar de menos. Así que... no miréis con cara de pena.
Tomé la mejor decisión al suicidarme hace diez minutos.