miércoles, 10 de septiembre de 2014

Aquel olor

Por verano solíamos cargar de kilómetros nuestro Seat-124 camino de Utiel. Viajes interminables vestidos ahora de nostalgia. Al llegar al portal del edificio donde vivía mi abuela, aquel olor. Un olor especial: a verano, a infancia, a ella.
Uno de esos años, subía yo las escaleras tras mi tío y mi padre, estrenando vacaciones.
-¿Lo hueles, verdad?
-Sí.
-Huele a Salud.
Después callaron los dos y subieron las escaleras como dos niños felices al encuentro de su madre. Y yo con ellos. También niño, también feliz, al encuentro de mi abuela.

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