jueves, 23 de enero de 2014

Antes de lo inevitable

Romper el barro de los días,
desterrar el vértigo de las hormigas,
echar al mar la cajita de madera
que guarda los gestos rutinarios,
aguantar el duro momento del miedo.

Salir al aire, a la ferocidad de la mañana,
exponerse a los ojos hambrientos,
soñar con gigantes,
temblar bajo la cascada de luz del mediodía,
saber que todo dolerá.

Levantarse,
abrir los ojos,
mojar las manos en los estanques
donde nadan vuestros corazones.

Y, al fin,
de pie,
sonreír a la muerte como a lo inevitable.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Que bien....!!!
De nuevo disfrutando con tus letras....

Anónimo dijo...

Tus poemas son siempre fuertes, bruscos, dejando los sentimientos heridos...

Gaztea Ruiz Martinez dijo...

Todos andamos amorosamente heridos. Prometo más entradas al blog. Gracias. :)

Anónimo dijo...

El Amor no hiere..... si es verdadero....

Gaztea Ruiz Martinez dijo...

Tengo mis dudas, pero dejémoslo ahí...

Horacio Ruiz Iglesias dijo...

Si es verdadero todo, el amor por su propia naturaleza, duele en el cuerpo y en el alma...

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