sábado, 28 de abril de 2012

Federico


Un potro de estrellas
que nunca fue mío
se me ha muerto verde
por caminos fríos.

- Caballo de noche,
nunca fuiste mío,
tus ojos abiertos
cuajan el rocío.

El dolor grande
que siempre fue mío,
mordisco de sal,
reventó al potrillo.

Dura la pena grande.
Vendrá Federico
lleno de aire,
de sangre vacío.

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