lunes, 2 de agosto de 2021

'En la Huerta de San Vicente' #versadicto

La noche traía un eco de torres y valor cuando llegué con dos sangres a tu casa de la Huerta de San Vicente. Todo estaba tan quieto que las palabras se nos caían de la boca y se las tragaba la tierra, que parecía un enorme pozo insaciable. Ante nosotros danzaban muy quietas las paredes con su costumbre nocturna de sombra. Los ruidos de la ciudad que pone sus pies sobre el Darro llegaban amordazados. La memoria del paseo de los tristes raspaba las tripas del alma y los nombres de todos los muertos seguían anotados en el fondo del mar. Estuve a punto de llamar a tu puerta, Federico, pero sabía que quieres seguir dormido. Un minuto, un siglo.


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