jueves, 12 de noviembre de 2020

Fundido a blanco #poema

Cuando la noche 
cerraba el mundo 
con su mandíbula oscura, 
yo andaba a tientas y a lágrimas. 

El reloj era una espina inmóvil 
sobre el pecho lleno de ansia y arena. 

Vivir era lo otro 
porque estaba fuera de mí. 

Entonces apareciste, 
fulgor rubio, 
fundido a blanco, 
y fui recuperando 
la costumbre de la risa.

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