miércoles, 21 de mayo de 2014

Blanca cera y dulce miel

Antonio Machado escribió un día un poema que contenía esta estrofa:

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas,
blanca cera y dulce miel. 


Me suelo acordar mucho de estos versos cuando el cante me emociona. El cante tiene algo de alquimia, porque posee la virtud de convertir mis amarguras viejas en eso… blanca cera y dulce miel.
La última vez que he tenido este sentimiento ha sido con Camarón, con sus Tangos de La Sultana.
Me cruje el aire cuando el de La Isla canta eso de “a mata de romero huele tu cuerpo”.
Y el inicio con ese chasqueo de dedos.
Y, en fin, blanca cera y dulce miel.

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