miércoles, 29 de enero de 2014

Bravura

Una vez, por esas tierras de niebla y piedra, alguien dijo que José Menese no cantaba. Que la voz del de la Puebla de Cazalla era otra cosa, que no era música sino algo parecido a una embestida de toro bravo.
Cuando el cantaor de Logroño me contó esta anécdota, me acordé del poema de Miguel
Y después los he recordado a los dos muchas veces, en los ratos cristalinos de soledad. 
Por eso no hago caso a los que me manchan la voluntad diciéndome que el cante y la poesía no sirven de nada. 
Porque sí sirven. 
Cuando se me agotan la inteligencia, el talento y las fuerzas... me acuerdo de José y de Miguel. Me acuerdo de que queda el corazón.
Y embisto con bravura.

jueves, 23 de enero de 2014

Antes de lo inevitable

Romper el barro de los días,
desterrar el vértigo de las hormigas,
echar al mar la cajita de madera
que guarda los gestos rutinarios,
aguantar el duro momento del miedo.

Salir al aire, a la ferocidad de la mañana,
exponerse a los ojos hambrientos,
soñar con gigantes,
temblar bajo la cascada de luz del mediodía,
saber que todo dolerá.

Levantarse,
abrir los ojos,
mojar las manos en los estanques
donde nadan vuestros corazones.

Y, al fin,
de pie,
sonreír a la muerte como a lo inevitable.