miércoles, 22 de agosto de 2018

Campanitas de la aldea

Los cantes flamencos son cantos rodados. Piedras que alguien arroja en el río de la cultura popular y que se van puliendo con los años y con el salto de un intérprete a otro.
Resulta curioso ponerse a escarbar un poquillo en el origen de algunas letras.
Lo hicimos en este blog con un romance y un cante de José Menese.
Os proponemos ahora un nuevo ejercicio de descubrimiento del origen de un cante: Campanitas de la aldea.
El cantaor Manuel González Lora, el Cojo de Huelva, lo hacía por bulerías.



Fue el Cojo de Huelva un cantaor que murió joven, puesto que había nacido en Huelva en 1900 y perdió la vida en accidente de tráfico en 1955, cuando viajaba hacia Sevilla, con Pepe Aznalcóllar y el guitarrista Gutiérrez, después de cantar en una fiesta en Alcalá de Guadaira.
Pero la canción de Campanitas de la aldea, originalmente un bolero, la había hecho popular el cantante Jorge Sepúlveda, realmente llamado Luis Sancho Monleón. Este hombre triunfó con sus boleros y sus pasodobles después de una vida complicada, puesto que había sido sargento del Ejército republicano y había pasado por un campo de concentración, antes de trabajar de contable. Finalmente le sonrió la suerte artística entre Zaragoza y Madrid.
Fu muy popular en la década de los 40 y 50, con canciones como: Mirando al mar, Mi casita de papel o Santander.
Esta era la interpretación que hacía de Campanitas de la aldea, que hizo famosa la canción en 1949 y que motivó que el Cojo de Huelva la adaptara con aires flamencos.


Pero, al parecer, la canción había sido una creación de Francisco García del Val, nacido en 1897 en un pueblo de Zaragoza.
Ya veis cómo una canción va saltando de estilo, de artistas y de épocas. ¿Verdad que es algo maravilloso?

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