domingo, 22 de enero de 2017

De nuevo Rey en Ítaca


Cansado de mar, de guerra y ausencia, llegué a mi patria. Pisé la tierra de mis mayores buscando el descanso que los años previos me habían negado, anhelando que se posara de nuevo sobre mí la mirada de la bella tejedora y con la esperanza de hallar en Ítaca un mocoso convertido en hombre.
Caminé por los viejos campos añorados y la suerte, según acostumbra, me fue esquiva. Buscaba una entrada ligera y dulce a las viejas habitaciones pero tuve que volver a la ira y al engaño. Donde esperaba abrazos tuve harapos y donde pensaba encontrar el fuego tranquilo del hogar tuve que envolverme, una vez más, en mentiras, arcos y heridas.
¡Oh, dioses!, ¿qué ofensa os hice en mis años jóvenes para merecer estas fatigas inacabables?
Ahora, sí, el Rey ha regresado a su reino, pero tengo la memoria roja de mil sangres y son pocos los años que podré andar sin necesitar el apoyo de mi buen Telémaco.

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