domingo, 16 de marzo de 2014

El Sol, por la noche


                                                     Para Ander y Dani
Cuando el Sol deja el día
se queda un poco parado
hasta que se acostumbra
a la falta de cielo.

Se toma un zumito
de naranjas de escarcha
y repasa el cuaderno
en el que anota las risas
de todos los niños del mundo.

Acaricia una caracola violeta
que le regaló el mar
hace un racimo de siglos
y se pone contento,
porque el rumor que oye dentro
siempre le parece una broma.

Después se da un baño
sideral de silencio
y se peina los rayos
de la melena ardiente,
mientras imagina mil maneras
de levantarle la falda a la Luna.

También aprovecha
y lee un ratito a Lorca.

Al final de la noche,
de su boca de fuego y luz
salen promesas de rocío
que recoge la madrugada:
el Sol suspira hondo,
como un padre bueno,
y amanece otra vez.

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