martes, 29 de octubre de 2013

Vi un ave caer


No puedo estar pendiente 
de cada petirrojo que cae 
Leonard Cohen

Un crepitar de plumas contra el suelo
paró mi andar por la ciudad cansada,
un ave vi en la acera, aplastada
como la herencia de un beso de hielo.

Descolgado de los aires su vuelo,
con su diminuta quietud ignorada,
aquel volumen breve de ansia alada
me introdujo un súbito desconsuelo.

Mirando el pajarillo anochecido
se derribaron los últimos puentes
que no se había llevado la guerra.

Los hombres seguían indiferentes
pero yo no puede, ensordecido
tras ver un gorrión muerto en la tierra.