domingo, 11 de noviembre de 2012

Poveda, su camisa y yo.

Acabo de comprar 6 entradas para el concierto de Miguel Poveda en el teatro Bretón de Logroño. Esto me recuerda a una anécdota familar que contamos de vez en cuando...
Cuando Poveda era un cantaor prácticamente desconocido, con apenas la veintena pasada, vino a Logroño a los Jueves Flamencos. Mis padres fueron a verlo, casi no sabían nada de este cantaor payo. Que era catalán, que era muy joven y poco más... Como buen chascarrillo familiar hay varias versiones así que yo elegiré la opción que más me gusta: la escena es sencilla, un bar, mis padres, mis tío y mi hermano. Están tomando algo antes de entrar, hablando del cantaor que iban a ver... un tal Poveda. No gran cosa. Cerca de ellos, en la barra, un chico joven con pantalones de cuero escucha la conversación y se ríe con disimulo... Evidentemente ese joven era Miguel Poveda. Después de un concierto entregado mis padres bajaron al camerino a saludarle, se hicieron fotos, le felicitaron y charlaron durante unos minutos. Al año siguiente Miguel Poveda regresó a los Jueves con la Lámpara Minera bajo el brazo... Mis padres fueron a verlo y bajaron al camerino para que les firmara alguna de las fotos que se hicieron el año anterior. Poveda les recibió sonriente y amable como siempre y al final no sólo no les firmó las fotos sino que además, con una sonrisa de oreja a oreja, les "robó" una de ellas.
Los años han pasado y ese joven cantaor se ha convertido en el número 1. En mi casa siempre le hemos mirado con simpatía, no sólo porque canta bien, sino por ese vínculo que sentimos con él. En 2009 actuó en el Bretón. Yo fui a verlo. Pedazo concierto. Al día siguiente estaba yo con mis amigos en La Laurel y vi al cantaor andando por la calle. Me acerqué y me puse a hablar con él. Después de felicitarle por el concierto no pude aguantarme y le pregunté si se acordaba de aquella pareja de aficionados que hace muchos años le llevaron unas fotos para que se las firmara en los camerinos el Salón de Columnas. Me respondió que sí y que todavía conservaba la foto en su casa. Me faltó tiempo para decirle que eran mis padres, y para hacer una broma sobre la camisa que llevaba... Poveda. Un tío grande. Miguel, nos vemos en diciembre.
Lo sé... tenéis curiosidad de ver cómo era la camisa ¿verdad?


P.D: mi padre grabó uno de los conciertos. Lo tengo en cinta de cassette. Algún día subiré algún fragmento.

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