domingo, 21 de octubre de 2012

Amor y responsabilidad

Federico García Rodríguez, a su hijo:
“Mira Federico, tú eres libre, vete donde quieras, porque yo estoy convencido de tu extraordinaria vocación por el arte, pero, ¿por qué no me das gusto y vas haciendo como quieras tu carrera?, ¿te cuesta algún trabajo? Si en este septiembre hicieras alguna asignatura, yo te dejaría marchar a Madrid con más alegría que si me hubieses hecho emperador”.

Miguel Hernández Sánchez le apagaba la luz a su hijo cuando le pillaba leyendo a escondidas por la noche. Cuando murió de tuberculosis en las cárceles franquistas, dijo de él algo así como:
-Se lo había ganado.

Por eso creo que los hijos, más que amor, son responsabilidad.

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