martes, 21 de julio de 2020

Cuchillo homicida (7)

CUCHILLO HOMICIDA
Nuevas cartas inventadas a Leonard Cohen
7

Querido Leonard:
Creo que ya te lo escribí alguna vez pero ya sabes que los malos poetas nos repetimos, así que no me lo tengas en cuenta. Me refiero a eso de que cuando uno se sube a un ring y boxea ya nunca vuelve a ser el mismo, porque se te queda alma de boxeador. Ese miedo que pasas en el vestuario, después cuando estás calentando y al subir finalmente a golpear y que no te golpeen, es un miedo que es pura sabiduría. Por eso no creo en ese tópico del 'noble arte', sino en algo más profundo, en una lección que te impone tu miedo.
En mi caso, mi miedo está poblado de tres sombras que me acompañan y me susurran, no podía ser de otra manera, palabras ensombrecidas por encima del hombro. Ahora, con el paso del tiempo, he podido iluminar su tiznada cara y he podido conocer sus nombres: miedo, rabia y pena. 
Últimamente he estado entrenando en soledad. En realidad, mi entrenamiento era y es un combate contra mis tres sombras, que nunca faltan a su cita. He sentido su presencia física, he lanzado desesperados golpes al aire tratando de derribarlas y ellas se han reído de mí porque no es posible derribar lo que está dentro de mí mismo. 
Pese a todo, como dijo Miguel -me repito otra vez- "hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida". Y no he dejado de lanzar golpes. Y ellas no han dejado de reírse. Sigo sin vencerlas, pero ellas a mí tampoco.

Tuyo, el hijo de Isabel

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