sábado, 23 de mayo de 2020

Cuchillo homicida (5)

CUCHILLO HOMICIDA
Nuevas cartas inventadas a Leonard Cohen
5

Querido Leonard:
Nací para lo que nací y por eso no puedo evitar andar pendiente de las angustias de mi gente. Una de las cosas que más me descorazonan es no poder dar alivio, no servir, no poder devolver a un petirrojo a su nido. Quizá esto no sea, en el fondo, más que una especie de vanidad de quien pretende ser siempre y en toda hora un buen samaritano, aunque no haga falta, aunque no les haga falta, aunque a los míos les venga mejor que me aleje.
Pero es que, Leonard, yo escribo, camino, amo y vivo para ser puerto seguro, abrigo de la nave que busca amparo en el océano rabioso, luz de hogar que reconforta, lugar al que acudir cuando las bestias muerden el costado. Y no sé ser otra cosa. Y moriré pendiente de todos, porque, como le pasaba a Miguel, a mí también me atormenta un amor por todo. 

Tuyo, el hijo de Isabel

martes, 19 de mayo de 2020

Mira cómo vengo #poema

Si supieras respirar
sin filos de navaja,
te acunaría con sábanas
que me he cosido
de truenos y amargura.

Si tu mirada
no asesinara gorriones,
te dejaría tocar
el vientre delicado
de mi espanto.

Si pudieras tocar mi corazón
sin ensuciarlo,
te dejaría entrar
como entra la primavera
en la raíz de los almendros.

Mira cómo vengo,
mira qué grito tan largo,
no sé qué camino es este
pero empiezo a comprender
lo que soy.

martes, 5 de mayo de 2020

Cuchillo homicida (4)

CUCHILLO HOMICIDA
Nuevas cartas inventadas a Leonard Cohen
4

Querido Leonard:
No es que yo sea más grande, ni más bueno que otros. Es que soy más vergonzoso. Entiéndeme, lo digo en el sentido de que me da vergüenza caer cuando otros se mantienen en pie a pesar de las heridas, en pie pegando dentelladas de esperanza frente a los jirones de noche que les muerden el costado. No me siento en condiciones de echarme a un lado y dejarme morir cuando otros siguen adelante construyendo dignos caminos de derrota.
Pertenezco a una estirpe de hombres buenos, Leonard, hermosos y dolidos retoños de Granada, agua caudalosa y fecunda de las acequias, tierna sonrisa que ninguna traición, por muy criminal e íntima que sea, logrará borrar del todo.
Yo sé que tú nos conoces bien, Leonard, y que siempre nos has sonreído como sonreías al ver volar los gorriones.

Tuyo, el hijo de Isabel

viernes, 1 de mayo de 2020

Cuchillo homicida (3)

CUCHILLO HOMICIDA
Nuevas cartas inventadas a Leonard Cohen
3

Querido Leonard:
Pobre Efialtes. Tuvo riquezas de Asia, mujeres, placeres delicados y un corazón oscurecido que le latió en el pecho traidor durante muchos años. Es un castigo duro la culpa, porque tarde o temprano te alcanzas con ella por mucho que trates de huir.
Su miserable traición permitió la gloria de los trescientos y al buen Leónidas cumplir la vieja profecía por la que un rey de Esparta debía morir para salvar a los aqueos. Cayeron el rey y la flor y nata de Esparta en las Puertas Calientes en feroz lucha. Y vivió Efialtes muchos años con el recuerdo de sus buenos, bellos y valientes hermanos. Vivió muchos años malo, feo y cobarde.
Leonard, pobre Efialtes, digno de lástima él y cuantos traicionan, porque quien traiciona siempre se traiciona a sí mismo.

Tuyo, el hijo de Isabel