lunes, 20 de enero de 2020

Isis

Para mi hermana
Océano de genio,
a veces creo
que todo amanece
para verte y que lo veas.

Después de estar contigo
quedamos los hombres
tu hermano entre ellos
delicadamente heridos…

nos va y viene
la sangre buscando
la salida al mismo
aire que te toca.

Quisiéramos
dejarnos ir a tu pelo,
por tu pelo,
vivirte
y vivir en ti

sábado, 18 de enero de 2020

Aquel adiós

¿Te acuerdas, abuela, de la última vez que nos vimos? Estabas muy malherida en una cama de hospital cuando entré y me quedé de pie, observándote. Tú y yo solos, como tantas otras veces, pero tan distintos. No podías ni siquiera escucharme porque habías empezado a bailar el quieto vals de los moribundos. Te hablé. Te di unas gracias roncas por haberme cuidado, por haber sido mi abuela, por haberte conocido, mi Tomasa valiente. Que podías ir tranquila, que conmigo habías cumplido, eso también te dije. 
Y el llanto, lleno de pasados, se me despeñó por los ojos resumido en dos lagrimones que acabaron reventados en el suelo, como una humilde ofrenda a los viejos dioses del hambre y la rabia. Después marché y te dejé a las puertas de la noche insondable.
Unas horas después me llamó tu hija, mi madre, para decirme que habías muerto.

martes, 14 de enero de 2020

Lurrez jantzita #poema

Hegoak dauzkat
baina lurrez jantzita noa.

Airean nagoenean,
arbola zaharraren goialdeko hostoak
ukitzen ditut.

Zure leihoan
mokoka dabilen
txoritxo marroia naiz.

Hegaz egiten dut
eta ernearazten dut,
hegoak dauzkadalako
baina lurrez jantzita noa.

sábado, 11 de enero de 2020

Mira esos árboles #poema

Mira esos árboles
y esa luz
que los atraviesa
tras recorrer
millones de kilómetros,
mira cómo se tumba
después a tus pies,
cómo se encarama
a tu pelo
y a tus gestos.

Mira cómo
van desapareciendo
la ciudad,
los discursos y los papeles
para que surjamos,
al fin, tú y yo
agarrados como náufragos
a una palabra
en una mesa con dos cafés.


sábado, 4 de enero de 2020

Había un hombre #microrelato

Había un hombre en medio de aquella plaza por la que yo solía pasar todos los días. Solitaria figura, siempre en ese lugar con sol o con lluvia, con frío o sobre un empedrado que ardía, rodeada de gente o de aire.
Le observaba pero nunca lograba ver su cara, tapada por un brazo algunas veces, otras por alguna persona o vuelto él de espaldas.
Ayer no puede más y me acerqué. Le llamé y se giró.
Era yo.
Nos miramos y me devoró.
Hoy soy un hombre en medio de esta plaza por la que tú sueles pasar todos los días y no quiero que me veas la cara.

jueves, 2 de enero de 2020

He sabido de la dulzura #poema

Nací lejos del árbol,
tarde de ti,
es verdad.

Pero te dije lo que te dije
porque he sabido de la dulzura,
me han crecido alas pardas
y me alimento
de miradas en calles azules.

Quiero dejar
en la casa de tu padre,
como una ofrenda,
mis viejos libros
gastados de invierno.

Colgaré mi sombrero
y mi orgullo a tu puerta,
y entraré moreno al cuarto dorado
de tu abrazo para beberme
lentamente
el ramo de tu pecho.

Y te diré,
cuando solo tú me escuches,
«hazme, mi amor,
antes, hazme cerca».