jueves, 22 de febrero de 2018

A solas con José Monje

Cuando me quedo a solas
con José Monje es todo
como una madrugada rota
de un cielo tan triste que tiene alma.

Llueven yunques
que se precipitan
con deleite homicida
sobre la cal de mis viejas paredes.

El corazón se agita
y pide clemencia
para los mil animalillos acobardados
que abandoné un día en la calle.

Cuando rabia Camarón
la piel aguanta pero por dentro
soy sangre revuelta,
sangre, sangre, sangre.

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