jueves, 24 de marzo de 2016

Debilidades de un ateo

Cuantos mas años suma éste que conmigo conversa, menos me ruborizo al declararme ateo. Pero, ¡ay!, allí en un rinconcillo, la duda. Aunque de escaso tamaño, me mira burlona la 'hideputa'. Especialmente cuando repaso la poesía mística española. ¡Cómo escuece a este ateo leer a Santa Teresa...!
"...el aprovechamiento del alma no está en pensar mucho, sino en amar mucho".
Aunque luego, claro, también leo:
"...no hay camino que más presto lleve a la suma perfección que el de la obediencia".
Y ya se me va pasando el ratillo de debilidad. Con lo de amar me ganan, pero con lo de obedecer...

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