viernes, 28 de marzo de 2014

Dos coplas para Isabel

En su cumpleaños,
unos tangos
y un fandango
para mi madre



En una playa de viento
recogí piedras de acero,
me acordaba de mi mare,
fuente de mis consuelos.

Fatigas tiene el camino,
los pasitos me dan sed.
Buscando voy como un loco
tu agua fresca, Isabel.

Ya no atacan los martillos,
ya los peñascos no abrasan,
se durmieron los cuchillos
y brotó una flor en calma.

Preguntas mi paradero,
que dónde tengo mi casa,
si quieres saber mi sangre...
de Isabel la de Tomasa.


Aunque se cansen las olas,
cuando se agoten los días,
después del fin da la vida,
en el silencio a solas
aún sonará tu risa.

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