lunes, 19 de diciembre de 2011

No me gusta el flamenco

No me gusta nada. Es desagradable el grito desgarrado, que suele saber a sangre. El gesto desencajado, la entonación casi indescifrable. El ritmo pausado, la guitarra que parece morirse sobre sí misma, clavándose puñales de sonido. El baile ensimismado que se hunde en la tierra. Me asfixia el flamenco, me mete en un mar negro sin playas, en un corral de toros angustiados. No me gusta. Pero a veces no puedo más y tengo que lavarme la angustia, la pena y el hambre de bondad que en este mundo no se puede saciar. No me gusta el flamenco, pero lo necesito.

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